2024: Un Año Desafiante y Transformador
¡2024 fue un año lleno de desafíos!
Ya en enero me enfrenté a más problemas de salud, sumándose a los que ya tenía, especialmente a aquel que aún me resistía a aceptar. Como si eso no fuera suficiente, llegaron desafíos emocionales y una ruptura con mi lado profesional. Todo eso en un solo mes… ¡El año prometía!
Pero, en realidad, 2024 abrió la puerta para que pudiera transformar aspectos de mi vida que ya no me servían. En ese momento, todavía no lo entendía. El dolor era tan intenso que muchas veces pensé en dejar de luchar.
Pasé meses entre la cama y el sofá, enfocándome únicamente en cuidarme. Me dediqué al Reiki, a la meditación y a aplicar en mí todas las terapias que aprendí a lo largo de mi vida. También aprendí a pedir ayuda y me entregué por completo a mi autocuidado.
Los desafíos continuaron a lo largo del año, pero finalmente entendí el mensaje que la vida me estaba enviando: era hora de poner límites, tanto a los demás como a mí misma. Y acepté ese desafío.
Volví al yoga, al gimnasio, participé en retiros, cambié mi alimentación y prioricé mis tratamientos. Comencé a hacer por mí lo que siempre hice por los demás.
2024 fue un año de encuentros y despedidas. Varias personas entraron y salieron de mi vida, dejando valiosas lecciones. A pesar de todos los desafíos, fue un año lleno de aprendizajes.
En la recta final del año, 2024 se mostró esencialmente positivo. Todo comenzó a cambiar cuando cerré el ciclo profesional y empecé a respetarme, dedicándome a mi crecimiento emocional, mental y espiritual.
Estoy profundamente agradecida a todas las personas que contribuyeron a mi crecimiento este año, ya sea por el dolor o por el amor.
Aprendí que está bien ser quien soy: fuerte y resiliente, pero también sensible y frágil. Está bien darme el tiempo que necesito y no cumplir con las expectativas de los demás.
Entendí que soy la única responsable de mí misma. Dejé de sentirme víctima y de compadecerme. Aprendí a ser fiel a mí misma, a no juzgarme y a no preocuparme por la opinión de los demás. Acepté mi espiritualidad y mis dones. Dejé atrás creencias limitantes, miedos y culpas que me ataban.
2024 fue un año de liberación, crecimiento, aceptación y amor propio. De hacer conmigo lo que, durante toda mi vida, hice por los demás.
Descubrí que, incluso aquellos que nos traicionan, de alguna forma, son amigos, porque nos muestran caminos que no queríamos o no podíamos ver. El dolor nos obliga a cambiar, crecer y reajustar nuestra dirección.
Después de meses de aislamiento, tristeza y resentimiento, finalmente llegó el renacimiento, la liberación y la aceptación. Por eso, 2024, ¡te estoy agradecida! Gracias por ayudarme a enfrentar mis miedos y aceptar que nada es eterno, y eso está bien.
Ahora soy una nueva Madalena, aún en construcción, con mucho por aprender en este camino de intentos, errores y aciertos, pero más equilibrada, feliz y alegre.
Todavía ajusto el timón para navegar a velocidad de crucero, pero sé que estoy en el camino correcto. Cada momento cuenta, cada paso me acerca a mi destino, porque hoy sé que soy mi prioridad. Finalmente, me cuido, me incentivo, me apoyo y camino de la mano conmigo misma.
¡Felicitaciones para mí y muchas gracias, 2024!
También agradezco a todas las personas que formaron parte de mi año, tanto por los momentos positivos como por los menos positivos.
Sé que 2025 seguirá siendo un año de crecimiento, cierre de ciclos y apertura de nuevos caminos. El recorrido no es lineal, pero sé que no estoy sola. Como dice el dicho: “Roma no se construyó en un día”. Todo cambio lleva su tiempo, y ahora soy paciente conmigo misma, porque soy el amor de mi vida.
Les deseo a todos ustedes un excelente año nuevo. Si sienten ganas de compartir algo sobre su 2024, estoy aquí: pueden escribir en los comentarios o enviarme un mensaje privado.
¡Que 2025 sea el año de nuestras realizaciones!
Un beso y un fuerte abrazo, queridos míos.
¡Feliz Año Nuevo!


Deja un comentario