El Reiki cambió mi vida
Un camino de regreso a mí misma, paso a paso, respiración a respiración.
Hay etapas de la vida en las que el cuerpo no responde, la mente se apaga y el alma parece gritar en silencio. Yo pasé por una de esas etapas. No podía hacer mucho más que pasar del sofá a la cama, con la sensación de haberme perdido dentro de mí misma.
Fue entonces cuando recordé el Reiki. Al principio, era solo eso: poner las manos, respirar, sentir un poco de calor. Pero poco a poco, el Reiki empezó a devolverme a la vida. Día tras día, sesión tras sesión, fui descubriendo que esa energía amorosa no solo sanaba mi cuerpo, sino también mi manera de mirarme y de cuidar de mí.
Empecé a practicar conmigo misma cada mañana, cada noche, cada vez que el cansancio o la tristeza se asomaban. Y fue así como volví a conectar con mi propósito, con mi fuerza, con mi esencia.
Hoy el Reiki forma parte de mi vida diaria, de mi trabajo y de mi forma de acompañar a otras personas. Lo utilizo en mis terapias, en los envíos a distancia y también en las formaciones que facilito, porque creo que todos podemos aprender a canalizar esta energía sanadora.
¿Qué puede ofrecerte el Reiki?
- Profunda relajación física y mental.
- Equilibrio energético y emocional.
- Fortalecimiento del sistema inmune.
- Claridad interior y conexión espiritual.
Ya sea en una sesión presencial, a distancia o en una formación, el Reiki es un abrazo energético que nos recuerda quiénes somos. No hace falta creer, solo permitir que la energía fluya y confiar en el proceso.
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El Reiki me devolvió la luz cuando todo parecía oscuro. Hoy sigo caminando con esa energía que me sostiene, me calma y me recuerda que siempre hay un nuevo comienzo. Talvez, también sea tu momento de volver a sentirte en casa, dentro de ti.
Con amor y cariño, te espero con el corazón abierto.


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